180 días nos ha hecho esperar Bergoglio para nombrar al joven arzobispo italiano Pietro Parolin, como nuevo Secretario de Estado del Vaticano. Es probable que la anormal prolongada espera tendrá sus razones. No fuera a ocurrir lo que muchos sospechamos del "accidente" de Juan Pablo I a sus 23 dias de papado. Que quiso limpiar demasiado rápido la mierda del sacrosanto Estado y el encargo de sustituir a los 100 principales se lo chivó al primero y capitán de los corruptos, el secretario de estado francés, Cardenal Villot. Y le pasó lo que le pasó. ¿Envenenamiento por omisión o homicidio programado?

No he subido entradas a este blog en muchas semanas porque no he visto signos que me parecieran importantes. Y más bien he empezado a pensar mal, que de nuevo era el marketing programado desde el rocoso iceberg que no se ve. Pero priorizo y alabo que el trabajo debe ser efectivo, algo que el mundo estimamos poco. Y la efectividad a veces, casi siempre, es más proceso del buen analisis y la reflexión que de las prisas y los gestos populacheros.
"El tiempo de Architarci, como le conocían cuando era arzobispo de Génova, terminó con la dimisión de Benedicto XVI y el nombramiento de Francisco" (El Mundo 2.09.13, en un corto artículo de opinión que titula "El fin de una época" y que en mi humilde opinión no tiene desperdicio).
Un diplomático, que ni siquiera es cardenal, discípulo de la escuela de Casaroli, 58 años, es el nuevo primer ministro, vicepapa o Secretario de Estado. Yo diría que es el que realmente gobierna en el Vaticano por supuesto y en la Iglesia universal también. El Papa es más bien como el Rey en las monarquías, representa y reina. Hay alguna similitud con dos estados-monarquías muy conocidos: Gran Bretaña y España. Dicho sea de paso, para mí no son ejemplo de nada sino más bien lo contrario. Y también con USA.
Tiene apellido de payaso, arte que siempre me ha parecido de superdotados. En mi humilde opinión, ha sido la noticial mundial más positiva desde hace muchas semanas. La Iglesia Católica tiene aún mucha influencia en la marcha social o neoliberal del mundo. Puede aún frenar el neoliberalismo desenfrenado (que es un capitalismo a lo bestia y sin escrúpulos) que nos ha invadido y sigue ahogándonos desde 1980 y que el Vaticano ha aplaudido, aunque a veces sólo lo haya hecho con su silencio.
A mí, hoy esta noticia me ha alegrado la jornada. Y estoy contento. No tanto por mí, cuanto por el mundo necesitado, que es cada día mayor en número de humanos y más grave en sus problemas de una subsistencia digna. ¡Y todo por una "cuadrilla" reducida de innombrables! Parolín, valentía y... suerte, maestro de verdad.